Reportaje Especial. Obsesionadas por bajar de peso, presionadas por las exigencias estéticas del medio, víctimas de sus propios sueños de fama, muchas celebridades han puesto en peligro su vida en una de las más lentas y terribles maneras de morir.
Tenía 17 años, acababa de llegar de Sinaloa y su máximo sueño era convertirse en una cantante famosa. Como no lo conseguía rápidamente, Paty Navidad empezó a sentirse tan inconforme, que optó por autocastigarse y estuvo a punto de destruirse a sí misma.
No sólo se sometía a toda clase de dietas para lograr un cuerpo similar al de las
modelos que veía en televisión o en las revistas, y satisfacer así las exigencias de los productores y directores de escena, Paty se exigía tanto, que se volvió bulímica.
"Cuando ves a las modelos flaquísimas, piensas que esos cuerpos son los ideales y te sientes gorda, además vienes arrastrando problemas de la infancia, sentimientos de culpabilidad y terminas castigándote, sin quererlo caes en la bulimia".
De ser talla 5, Paty llegó a la 2 y todo porque, recuerda, se provocaba el vómito para evitar consumir calorías, hasta que después de algunos meses, ya no lo pudo controlar.
Al igual que la anorexia, la bulimia es un padecimiento psiquiátrico. La diferencia es que quienes sufren la primera, rechazan los alimentos porque se sienten gordas a pesar de ser delgadas, en cambio los bulímicos mantienen un peso normal, pero recurren a los laxantes o diuréticos y al vómito autoinducido para no subir ni un gramo.
"Siempre he sido delgada para mi estatura de 1.72 metros, pero no estaba conforme conmigo misma, me exigía demasiado, mi autocrítica era muy severa y el provocarme el vómito era una manera de castigarme por no lograr lo que quería".
Después de varios meses de tratamiento, Paty logró recuperarse, pero su historia parece repetirse cada vez con mayor frecuencia en el medio artístico.
Hasta la década de los 80, eran muy pocos los casos de anorexia y bulimia que se registraban, pero en 1983 esos trastornos alimentarios salieron a la luz a raíz de la muerte de la estadounidense Karen Carpenter.
La vocalista de Los Carpenters murió en ese año a causa de un paro cardiaco provocado precisamente por la anorexia que sufrió en su afán de tener un cuerpo delgado.
De acuerdo con publicaciones de la época, Karen tenía una estatura de casi 1.70 metros y su peso no rebasaba los 40 kilos, pero aun así, se sentía obesa.
Y es que con tal de tener contentos a los productores artísticos o simplemente por no defraudar a sus fans, gran parte de las figuras públicas son capaces de provocarse severos daños físicos.
Sasha, por ejemplo, sufrió anorexia y bulimia hace seis años debido, como ocurre en la mayoría de los casos, a la falta de autoestima, seguridad y a lo que ella misma denominó el bombardeo de los medios de comunicación.
"No hay una sola causa para caer en la anorexia y en la bulimia, siempre hay predisposición de la persona que las padece, se tiene una imagen desvirtuada de lo que es estético, y además, los medios nos llenan la cabeza de frases e imágenes en las que se dice que si eres flaca, te quieren más", revela.
A sus 23 años, la actriz tenía una estatura de 1.67 metros aproximadamente y pesaba menos de 45 kilos, sin embargo deseaba ser más delgada. La televisión, el cine, los periódicos y las revistas, indica Sasha, presentan modelos perfectas que van moldeando las exigencias corporales de la mayoría de la gente en forma inconsciente.
Tan es así, que algunos anuncios de la línea Calvin Klein han sido retirados de varios países ante las protestas de diversos grupos que los acusan de incitar a la anorexia, la bulimia y el uso de drogas. Ese tipo de publicidad, aunada a la presión que ejerce la sociedad misma en las personas de entre 16 y 25 años para que luzcan una figura perfecta, ha incrementado, según estudios recientes, el número de casos de desordenes alimentarios.
Una de las causas, dice la doctora en psicología Leticia Villagómez, podría ser el hecho de que los jóvenes pasan gran parte del día viendo televisión o leyendo revistas del corazón en las que prácticamente todas las mujeres tienen cuerpos de modelo. Y las modelos de pasarela suelen pesar 23 por ciento menos que las mujeres promedio. De ahí, añade la especialista, que a veces la gente deje de comer, consuma medicamentos o drogas para adelgazar y acuda a cualquier clínica de control de peso con tal de tener la misma figura de esos personajes que ha idealizado.
"En mi caso", explica Angélica Vale, "no idealizaba a los personajes que veía en las telenovelas, pero sí me sentía presionada al prender la tele y ver todas las actrices están flaquísimas, decía ¡si así se ven en tele, imagínate en persona!".
A diferencia de Sasha, Angélica Vale no ha padecido anorexia ni bulimia, pero sí ha tenido que soportar las presiones de los productores, directores y de los propios concesionarios de televisión como el desaparecido Emilio Azcárraga Milmo.
Cuenta que hace más de 10 años, el entonces presidente de Televisa decidió sacarla de "Estrellas de los 80" porque la consideraba obesa para conducir una serie televisiva. Pesaba 58 kilos aproximadamente y su estatura era de 1.63 metros. "El señor Azcárraga Milmo le habló a mi abuela y le dijo: '¡Tu nieta está muy gorda!' Yo tenía como 15 años y esa fue una de las causas por las que salí del programa, y por supuesto que me afectó", confiesa Angélica.
La venezolana Gabriela Spanic también se ha sentido presionada, pero no sólo por quienes hacen telenovelas o programas de televisión, sino por los organizadores de los concursos de belleza de su propio país.
"Yo tiendo a engordar por herencia familiar, así que para Miss Venezuela primero adelgacé 10 kilos y después fui a la organización y dijeron que tenía que bajar 15 más, eso me produjo un problema de hipoglucemia y estuve a un paso de la diabetes", revela.